¿En Google Confiamos?

Posted by Manuel Somohano in Internet, Seguridad

Un gran número de usuarios de Internet en sociedades libres alrededor del planeta tendrán dificultad recordando la época antes de Google — cuando los buscadores eran una novedad, no una necesidad y lograbas que tu página web apareciera solo si enviabas el enlace manualmente. Yo lo recuerdo bien porque en varias ocasiones tuve que utilizar ese sistema. Pero eso ya es cosa del pasado. Google se ha encargado de que no pasemos más trabajo. Nos provee todo lo que necesitamos y lo mejor de todo — de gratis.

Hay un refrán popular que dice que “lo barato sale caro”, quizás sea una comparación extremista en este caso. Sin embargo, hay una permutación de otro refrán clásico que dice “la confianza existe en los ojos del ingenuo.” La pregunta a formular entonces sería, ¿es usted ingenuo?

Debo comenzar aclarando que este escrito no es una queja contra Google. De hecho, en mi trabajo, conocer como utilizar las capacidades y recursos de búsqueda es una habilidad esencial. Esta entrada debe considerala como una alerta, para que pueda tomar sus propias decisiones con algo de información. Si luego de leer esto, usted entiende que su privacidad no corre ningún riesgo y conoce bien como ser dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice, enhorabuena.

¿Cuál es el problema con la privacidad?

Si usted no tiene idea de lo que estoy hablando, permítame darle el resumen de treinta segundos. Google es una compañía que ofrece todas sus aplicaciones de manera gratuita para sus usuarios. Sin embargo, es una empresa gigante con mucho dinero que ha de ser invertido en programación e infraestructura. ¿Que de dónde viene ese dinero? De anuncios de publicidad. Claro, hay muchas compañías en el Internet que utilizan ese método. ¿Qué hace a Google diferente? Su mecanismo personalizado.

Si usted ha utilizado alguna de las aplicaciones de Google (Gmail por ejemplo), seguramente habrá notado que recibe anuncios justo encima de su buzón. Gran parte del tiempo esos anuncios cambian cada vez que presiona su ratón en cada correo particular con una notable sincronicidad del contenido y el mensaje de publicidad.

Básicamente, Google escanea sus correos electrónicos en busca de palabras clave que igualen las de la base de datos de sus anuncios. De esa manera presentan contenido al usuario que pudiera ser de su interés. ¿Qué podría tener eso de malo, no? Después de todo ya ellos escanean el contenido en busca de viruses y ‘spam’ (correo basura). Están verificando la lista dos veces tal como hace Santa antes de navidad — solo que para hacer dinero.

Lo mismo se puede aplicar a otros servicios como Google Talk, Voice, YouTube, etc.  Vivimos en un mundo guiado por anuncios, y Google conduce un tanque militar.

Pero Google no oculta nada. La compañía ha dejado claro que basan todas sus decisiones en tres principios básicos:

  • Transparencia – Proveemos información detallada sobre nuestras políticas y prácticas de publicidad.
  • Elección – Ofrecemos maneras innovadoras para ver, manejar y desasociarse de los ‘cookies’ de publicidad.
  • Ninguna información de identificación personal – No recogemos o servimos anuncios basados en sus detalles personales sin su consentimiento.

¿Cómo pueden hacer eso sin preguntarme?

Aquí es donde ocurre la desconexión. Google sí le preguntó. Primeramente, el usuario tiene que aceptar el CLUF (Contrato de Licencia para Usuario Final, EULA por sus siglas en inglés), para poder seguir adelante y registrarse. Segundo, usted está disfrutando los beneficios de aplicaciones excelentes, cosas que hace diez años atrás ni soñábamos que existirían — y no está pagando un centavo por ello. Realmente, no estamos en posición de decirle a Google que no use nuestra data. Nadie nos está forzando a utilizar sus aplicaciones.

Si lo piensa un segundo, no existe ninguna diferencia entre lo que Google hace y lo que han hecho compañías antes de la era del Internet. Tienen una base de datos de clientes con detalles específicos que muchas veces venden a terceros para poder ofrecer otros productos. Así funciona el mercadeo. De hecho, hay personas que consideran la publicidad personalizada súmamente útil. Hollywood tuvo la idea en una de sus muchas películas distópicas del futuro en el 2002. Minority Report presentaba esa visión futurística donde las cámaras de los pasillos escaneaban la retina del ojo del personaje y le presentaban anuncios basados en los detalles personales que aparecían. Quién sabe, quizás el segundo apellido de Steven Spielberg es Nostradamus.

¿Puedo hacer algo al respecto?

Siempre existe una alternativa. Si no le agradan las políticas de la compañía, siempre puede dejar de utilizar sus servicios. Claro está, si estamos hablando de un correo electrónico que ha utilizado por largos años, que es parte de su identidad en el Internet y perderlo lo hace sentirse aterrado como quien espera el apocalipsis, en ese caso puede optar por una segunda alternativa.

Google tiene una opción llamada “Opt Out” (Prefiero No participar), que le permite desligarse del proceso de recolección de  información de la mayoría de sus aplicaciones. Los tres principales navagedores (Chrome, Firefox e Internet Explorer), ofrecen esa alternativa que se instala dentro del navegador llamado el conector preferir no participar de cookies publicitarias, el cual bloquea la recolección de sus detalles. Para otros navegadores necesita seguir instrucciones manuales. La sección de publicidad y privacidad entra en detalle sobre su información y el recogido de datos.

La realidad es que en un mundo capitalista, las compañías necesitan hacer dinero para crecer y los ingresos de publicidad son uno de loss mejores mecanismos para lograrlo. Cuando obtenemos algo de forma gratuita, no podemos pretender poner las reglas del juego. Solo podemos seguirlas o buscar otra opción donde nuestro dinero dictamine lo que se hace.